| Susanita, ese es mi nombre, quiero mantener
mi privacidad y por eso no quiero dar mas datos para mantener
en secreto mi nombre, pues lo que voy a relatar me ha costado
mucho contarlo a nadie, pero leyendo algún relato de esta
página me he animado a hacerlo.
Soy una mujer de 45 años, la vida no me ha tratado mal,
tengo un buen trabajo en una empresa, no paso dificultades económicas
pero mi relación de pareja se rompió hace ya mas
de 6 años.
Desde que mi pareja me dejó no he vuelto a tener sexo,
de vez en cuando me masturbo, suelo hacerlo por las noches antes
de acostarme, me gusta ver películas porno, mejor eróticas,
lo de irme excitando poco a poco según pasan las escenas
me pone mas caliente y permite que disfrute mas de la masturbación.
No es necesario ni que meta mi dedo, nada mas con jugar y frotar
con mi clítoris puedo llegar al orgasmo.
Desde hace unas semanas he comprado un vibrador, me daba miedo
probarlo pero ahora me gusta mucho, siento sensaciones que no
podria tener con mis dedos nada mas, y es lo mas parecido y placentero
que puedo sentir a parte de una buena polla.
Me gusta meter también una consolador por mi ano, me excita
y pone super cachonda el que me follen por detrás, que
me vayan ocupando todo el espacio del ano y empujen una y otra
vez hasta el fondo.
La verdad que a veces salgo al parque con mi perro, Peluchín
se llama, y pues siempre hay ocasiones en las que mientras voy
paseando me fijo en los chicos mas jovenes, caballeros apuestos,
siempre miro su trasero y su paquete, y también en sus
manos, me imagino sus manos sobre mis pechos, tengo unos pechos
bastante grandes, redondeados y firmes a pesar de mi edad, y me
gusta que me los soben y me pasen la lengua por los pezones antes
de morderlos. Mientras me los chupan me gusta agarrar la polla
de mi pareja para hacerle una buena paja, eso me hace sentir mas
húmeda y caliente y me excita mucho.
Un día salí al parque como de costumbre con mi perro,
la verdad Peluchín se veía hacía unos días
con ganas de coger a una perrita y montarla, se le notaba que
andaba muy acelerado y presuroso detrás de las perritas.
Ese día no había muchas personas en el parque, apenas
media docena, incluida un señor mayor con una perrita.
Mientras el señor hablaba con una supuse yo amiga, Peluchín
se acercó a la perrita y comenzó a olerle por detrás.
La perrita parecía dispuesta y que también andaba
en celo, no tardó mi perrito en ponersele encima y montarla,
rapidamente vi como sacaba su pene para meterselo a la perrita
por detrás. Comenzó a darle muy muy rápido,
cada vez con mas rapidez, es increible pensaba yo la rapidez con
que follan los perros, si un hombre pudiera ser tan rapido pero
no correrse a los dos minutos sería maravilloso pensaba
yo.
Lo cierto y tengo que admitirlo es que presenciar esa escena me
calentó y mucho, no se como ni porqué pero mi coñito
empezó a palpitar suavemente, un irrefrenable picor sobre
mis labios vaginales me invitaban al roce suave buscando mi clitoris,
pero no era el lugar adecuado. Dejé que Peluchín
terminara su faena para ponerle la cadena y llevarlo a casa.
Lo lavé al llegar y me fui a cenar, sola como de costumbre.
EN la tele no había nada interesante así que me
fui para cama a leer un rato una novela de Octavio Paz. Durante
una hora la novela me absorvió por completo, al ver que
mi vista estaba cansada opté por cerrar y dejar a Octavio
Paz sobre la mesilla de noche. Tomé el mando a distancia
y puse la televisión, la puse en el canal playboy, a esa
hora echaban una película, en ese instante la escena era
de sexo anal, no me calenté en ese momento la verda, sinceramente
y sorprendida de mi misma, yo estaba caliente desde la tarde que
vi a mi perrito follando con la otra perra.
Me quité los pantalones, no llevaba bragas, luego quité
mi blusa y el sostén. Completamente desnuda, abrí
mis piernas, boca arriba sobre la cama, así me quedé
pensando en la escena y sentí como me humedecía
poquito a poco. Acerqué mi mano para coger mi vibrador,
sentí deseos de que me hicieran un buen cunilingus, una
lengua deseosa de follar mi coño.
En ese instante la puerta entreabierta se abrió mas aún,
Peluchín entró pero yo ni hice caso, estaba muy
excitada como para levantarme y echarlo fuera.
Veía la televisión, la escena de como iban masajeando
el ano a una chica me puso muy cachonda, quisiera que me hicieran
lo mismo, sentirme follada por el ano y por mi coño, que
me hicieran sentir todo lo puta que soy.
Mientras me puse un cojín sobre mis pompas para levantarme
un poco y poder meter mejor mi consolador por el ano, y luego
una vez dentro haría lo propio con el vibrador dentro de
mi vagina.
Pero estaba yo metiendo el consolador en el ano cuando sentí
algo maravilloso, algo rugoso, caliente y húmedo, algo
que estaba lamiendo mi coño, mmmm, que rico dios, miré
un poco y vi la lengua de Peluchín que salí y entraba
de su boca con rapidez, me estaba lamiendo por completo mi coño
y eso, la verdad, me gustó y mucho, mejor y con mas intensidad
que cualquier hombre.
Yo abrí un poco mis labios vaginales para que pudiera meter
su lengua mas al fondo, agarré su cabeza para meterla mas
dentro de mi y sin duda que lo hizo muy bien porque no tardé
mucho en correrme, fue un orgasmo maravilloso el que me provocó
mi fiel perro.
Por una parte me sentía sucia, como que había echo
algo malo, pero por otra me sentía una zorra insaciable
con ganas de ser follada por delante y por detrás. Me puse
a cuatro patas, mi perro no es muy grande por lo que no pudo penetrarme,
pero si logré algo, mi vibrador en mi coño mientras
el lamía mi ano, fue justo lo que necesitaba para lubricarme
bien antes de meter mi vibrador luego en el ano, nada mas meterlo
el perro se puso detrás de mi y comenzó a lamer
mi coño por detrás, lamia sin parar mis labios vaginales,
mi clítoris, introducía su lengua dentro de mi como
nunca había echo nadie, tan rápido y seguido lo
hacía que yo suspiraba y gemía como puta follada
por dos hombres.
Fue maravilloso sentir que me venía de nuevo. Ahora luego
de esa experiencia puedo admitir que me gustó, y estoy
pensando en comprarme un perro mas grande para saber que pueda
sentir, a mis 45 años, que un perro me folle el coño
y mi ano con esa rapidez insaciable.
Más
Relatos de sexo, Fotos, Videos y Mujeres en vivo AQUÍ
volver
| envíanos
tu relato | recomiéndanos |