| La historia que os voy a contar sucedió hace cinco
años, entonces yo tenía 23 años y pues no
acostumbraba a salir mucho. Estaba siempre estudiando y nada mas
que los estudios ocupaban mi tiempo por completo. Ni tiempo tenía
para novios y solo había salido con dos chicos pero se
cansaban pronto de mi y del poco tiempo que les dedicaba.
La noche en que ocurrió mi historia salí de fiesta
con una compañera de facultad. Nos tomamos mas copas de
las debidas y yo pues no estaba acostumbrada a beber tanto alcohol
seguido. Mi cabeza ya me daba vueltas y sentía que ya era
horas de dejarlo. Mi amiga y yo nos fuimos a su casa para ya acostarnos.
Yo debía dormir en el sofá pues el apartamento de
mi amiga era pequeño y solo tenía una cama y era
pequeña, incomoda para dormir las dos juntas.
Hacía calor y casi toda la ropa me sobraba. Eran las 4
de la madrugada y no tenía nada de sueño. Con tanta
calor me quité la blusa con que dormía para estar
mas fresquita. Me quedé solo con mis braguitas y mis pechos
desnudos.
Como no podía dormir encendí la televisión
para ver si así me venía el sueño, tras pasar
de un canal a otro de repente en uno encontré una película
porno. Los primero planos que vi era de un hombre que estaba practicando
el sexo oral a una mujer que mientras se acariciaba sus pechos.
Casi sin darme cuenta mis manos se fueron a mis pechos, los tengo
bien formados, no muy grandes pero si redonditos y muy apetecibles.
Al poco de estar viendo la película mis pezones se pusieron
duros, con mis dedos los frotaba y los pellizcaba un poco. Me
estaba poniendo muy cachonda y sabía que no tardaría
en empezar a masturbarme, pena que allí en aquel momento
no tenía mi juguetito, con el que solía masturbarme
muchas noches antes de acostarme.
Aún asi el ver como en la peli una mujer era satisfecha
de esa forma con el sexo oral y luego era penetrada por una rica
polla que la golpeaba una y otra vez hasta el fondo, mmmmmm, me
estaba poniendo mas caliente a cada momento y rápido bajé
mis bragas, abrí mis piernas y me las quité. Asi
con las piernas abiertas, sobre el sofá, con mi mano derecha
comencé a rozar mi coño, primero con las yemas de
los dedos me acariciaba todo, recorría mis labios vaginales,
los abria y luego buscaba mi clitoris para frotarlo fuerte y rápido.
Mientras con mi otra mano acariciaba mis pechos y mojaba mis dedos
para luego llevarlos sobre ellos.
Estaba tan excitada y tan cachonda viendo la película que
no me percaté que una puerta se abría. Giré
un poco la cabeza y vi que era Darko, el pastor alemán
de mi amiga que allí en una habitación lo tenía
siempre encerrado. No le dí mayor importancia y seguí
masturbándome. Ya ni miraba la película porno, nada
mas me frotaba mi clítoris cada vez mas rápido y
fuerte.
En esas estaba cuando así, piernas abiertas, mi mano en
mi coño húmedo y caliente, noté algo frio
en mi mano, y al apartarla eso tan frio rozó mi coño,
no pude ni moverme cuando pasó de eso frio a algo mucho
mas caliente. Era Darko, el perro de mi amiga se había
acercado y de repente se puso a lamerme mi chocho, estaba ya caliente
pero el sentir su lengua en mi coño, ni gestos hice de
apartarlo, al contrario, me estaba haciendo un cuningulis como
jamás nadie me había echo. Su lengua me recorría
toda, la introducía entre mis labios y lamía mi
clitoris con tal rapidez que me puse muy mojada. Eso pareció
gustarle mucho porque el perro introdujo su lengua dentro de mi
vagina, mmmm, que cachonda me puso eso, abrí mas aún
mis piernas para que el pudiera penetrarme rico y más al
fondo. Yo, mientras el pastor alemán se comía mi
coño, estaba acariciando mis pechos una y otra vez. Casi
me corro de gusto mientras su lengua húmeda y caliente
entraba y salía de mi coño. Al inclinarme un poco
vi algo asombroso, su polla estaba saliendo a la luz, grande,
muy roja y aspera, la vi como se endurecía cada vez mas.
Sobre mi mente perversa y quizás penséis que enferma
en ese momento no pensaba en otra cosa mas que no fuera que me
follase esa polla tan grande y gruesa.
coloqué al perro sobre mí, tomé su polla
con una de mis manos, la sentí superdura, lo acerqué
para que me penetrara pero nada mas logré que con la punta
rozara mi coño, mmmmmm, la quería dentro en ese
momento, pero así no podía.
Me di la vuelta, me puse a cuatro patas y abrí bien mis
piernas. Ni hizo falta que lo colocara pues fue verme asi y el
instinto del perro lo llevó al siguiente paso. Puso sus
patas delanteras sobre mis hombros, yo me apoyé con mis
manos para soportar su peso ya que era un perro grande. El perro
acercó sus piernas traseras a mi y en ese momento senti
su polla grande acercandose a mi coño, ahí mismo
me penetró muy rapido y al fondo, ni caso decirle como
hacerlo, empezó a follarme de tal forma que yo me mordía
los labios y gemía de placer como si me estuviera follando
cualquier hombre. Su polla dura y grande salía y entraba
de mi coñito como nunca había echo ningún
pene. Estaba excitadísima, mas cachonda de lo que yo hubiera
podido imaginar. El perro no paraba de darme por detrás
una y otra vez. Asi con la postura del perrito me penetraba hasta
el fondo sin parar, era incansable, me llegó pronto el
primer orgasmo pero el perro seguía golpeandome fuerte
y duro hasta el fondo, así me dio tan duro y fuerte que
no tardó en provocarme otro orgasmo superplacentero.
Ya ahí se retiró y yo me dejé caer sobre
el sofá, rendida por el cansancio de soportar su peso pero
muy satisfecha de lo bien que me había follado esa polla
tan grande y dura.
Tan cansada debí quedar que me dormí sin quererlo
y amanecí desnuda sobre el sofá. Había disfrutado
mucho de aquel momento pero no creí que lo fuera repetir,
quizás fue el alcohol que había tomado y el momento
de excitación en que apareció el perro lo que me
llevó a tener esa experiencia zoofílica y a no olvidarme
nunca de la polla de ese perro.
Más
Relatos de sexo, Fotos, Videos y Mujeres en vivo AQUÍ
volver
| envíanos
tu relato | recomiéndanos |