| Hacía dos semanas que ambos estabamos
de vacaciones. Esas semanas de agosto nuestra casa estaba siempre
llena de familiares que habían venido a pasar las vacaciones
al pueblo, por lo cual yo y mi esposa pues no teníamos
toda la libertad que hubiesemos querido, y mas siendo nuestras
primeras vacaciones juntos.
Los dos somos muy ardientes y siempre aprovechamos cualquier ocasión
y lugar para tener sexo, pero esos dias pues no era fácil.
Una tarde se dio que yo fui al baño, estaba frente al water,
había terminado de hacer pipí cuando me disponía
a cerrar ya la cremallera del pantalón y entró ella
en el baño. Al verme cerró la puerta y me dijo:
- Mmmm, amor esa polla me la quiero comer ya porque hace días
que no la pruebo.
Fue decir eso ella y mi polla se empezó a poner mas grande
y mas dura, tanto que se levantó casi por completo, dura,
cada vez mas dura. Mi mujer se acercó a mi y la tomó
con una mano, se inclinó mirándome a los ojos y
comenzó a hacerme una paja, cada vez frotaba mi polla con
mas rapidez, desde la punta de mi pene hasta tocar mis huevos.
Con la otra mano se desabrochó su pantalón y fue
bajándolo, empezó a tocar su coño sobre sus
braguitas, eso me puso muy cachondo. Yo nada mas podía
acariciar sus pechos sobre su blusa, sus pezones comenzaban a
ponerse duros, como a mi me gusta que estén para lamerlos
y chuparlos un buen rato.
De repente alguien nos llamaba, nos dimos prisa, ella se bajó
las braguitas, yo cerré la tapa del water y me senté,
mi polla estaba completamente erecta, ella se sentó sobre
mi, de espaldas a mi, metí mi polla hasta el fondo de su
coño, estaba ya mojadito y caliente, ella comenzó
a cabalgar sobre mi una y otra vez, mas y más rapido subía
y bajaba, yo agarré sus pechos y los acariciaba sin deternme
hasta correrme dentro de su chochito. Fue muy rico y placentero
ese momento, solo que no pudimos tardarnos lo que queríamos.
En la noche hablamos de escaparnos un dia nosotros solos, los
dos queríamos disfrutarnos, disfrutar de nuestros cuerpos.
Decidimos que al día siguiente iríamos a un hotel
durante dos horas y allí dar rienda suelta a nuestros deseos
reprimidos un poco esos días por las circunstancias.
Llegamos al hotel pasadas las 5 de la tarde, no era superlujoso
pero estaba ideal para lo que nosotros queríamos, pasar
nada mas una tarde de sexo los dos solitos.
Mi esposa llevaba una falda cortita, una blusa con un escote generoso
que me permitía ver el canalillo de sus tetas, eso me fascina
y me pone cachondo, muy cachondo.
No perdimos el tiempo, nada mas cruzar y cerrar la puerta comenzamos
a besarnos, besos cada vez mas intensos y apasionados, como si
llevaramos tiempo sin vernos. Con los besos comenzaron las caricias,
mi mujer comenzó a bajar su mano y acariciar mi paquete,
mi paquete que rapido fue aumentando, el bulto era mayor y mi
polla ya quería salir. Yo bajé mi brazo derecho
y con mi mano alcancé su rodilla la cual acaricié
y luego fui subiendo con la palma de mi mano y los dedos. Fui
acariciando sus muslos, poquito a poco fui metiendo mi mano debajo
de su falda al tiempo que le susurré:
- Mmm mami, voy a follarte ahora mismo fuerte y duro, voy a darle
a ese coñito todo lo que quiere y que sienta mi polla en
el fondo.
Eso le gustó porque soltó un leve gemido diciendo
sii... Le quité las braguitas sin quitar la falda, la puse
en la cama y ella me quitó los pantalones, la camiseta
y luego mis calzoncillos, mi polla emergió dura y gruesa.
Luego yo le quité su blusa y su sujetador, al dejarlo caer
posé mis manos sobre sus pechos y los acaricié,
como si fuera masa de pan los iba tocando mas y mas fuerte, acerqué
mi lengua para recorrerlos, cada rincón de sus tetas lo
lamí intensamente, sin dejar nada. Pase mi lengua sobre
sus pezones, haciendo circulos alrededor de los mismos, notando
como se endurecían, los mordisqueé con mis dientes.
Ella me decía: - Si siii, son tuyos, cometelos, comelos
toditos. Yo abría mas mi boca queríendo meter esa
carne deliciosa en mi boca, luego la mordía. - Así,
te gusta así, te voy a morder mas fuerte a ver si te gusta!.
- Siiii, muerdeme, dame fuerte. Con mis dientes apreté
un poco mas fuerte, causandole un leve dolor que le causó
una sensación placentera y que la excitó mas aún.
- Ummmm, si así asi, me estoy mojando y mucho, me tienes
cachondita y muy caliente ya.
Quise comprobarlo y me dirijí a su delicioso coño.
Esos labios que tiene me fascinan, los abrí levemente y
metí mi lengua para recorrerlos de arriba a abajo, fui
metiendo mi lengua en su coño, hasta llegar a lamer su
clitoris, lo besé una y otra vez y luego lo fui chupando
a medida que ella se iba excitando mas y mas. Sus ojos lo decían
todo y mientras ella sobaba sus pechos yo metía mi lengua
más y más rápido en su coño. Le dije
que se diera la vuelta, enfrente de la cama había un gran
espejo. Se puso a cuatro piernas, con la cara mirando al espejo.
Yo me puse detrás de ella, metí mi cabeza debajo
de sus piernas y mi polla quedó a la altura de su boca,
no dudó ni un segundo y la metió toda en su boca...
- aaaaah, cometela toda mami, chupala que es para ti todita..
Yo no dejaba de acariciar su coño y de meter mi lengua
en el, la metía hasta el fondo de todo, lamiendo sus jugos
y sintiendolo muy húmedo. Ella me lamía mi polla
y mis huevos y casi estaba por correrme cuando me levanté,
me puse detrás de su culito, ella mirando al espejo y yo
detrás con mi polla lista y dispuesta para follarla por
detrás.
Golpeé su culito con la palma de mi mano, eso la pone mas
caliente y le gusta; - si, mmm, dame fuerte papi, metemela al
fondo de todo como a mi me gusta!!.
Fui acariciando sus pompas con mi mano, metí un dedo así
por detrás en su coñito, delicioso y caliente, seguí
acariciando su culito. Acerqué mi dedo a su ano, nunca
habíamos echo el sexo anal. Al acariciar levemente su ano
ella cerró un poquito sus piernas, como de susto, pero
luego las volvió a abrir, me acerqué con mi boca
y besé su ano, con mi lengua recorrí sus pompas
y la acerqué a mi ano. Mi dedo se adentró poquito
a poco, muy suavemente en su ano, lo fui girando y empujando cada
vez un poquito mas.
- ¿Te gusta? ¿Quieres sentir mi pene dentro de tu
ano?
- Sii, dame por el culo papi, con cuidado, metemela y dame hasta
el fondo. Me has excitado y al meter tu dedo he sentido un gran
placer en mis pompas, quiero sentir tu polla dentro de mi.
No esperé mas, acerqué mi polla, me puse el condón
para que la fricción fuera mejor y fuese mas fácil
la entrada. Su ano se fue abriendo poquito a poco y yo metí
mi polla y empujé suavemente, cuando la cabeza de mi pene
entró del todo ella soltó un grito de dolor, me
paré por un instante hasta que me dijo: - oh si siiii,
dale hasta el fondo.
Eso me puso a 100 y tan caliente que veía en el espejo
su cara de excitación y de leve dolor, pero accedí,
empujé y metí mi polla al fondo de su ano, una vez
llegué al fondo la retiré hasta atrás y comencé
a darle una y otra vez hasta que mis huevos golpeaban su culito
una y otra vez. Sus grandes pechos se movían sin control
mientras nuestros gritos eran cada vez mas intensos, ella gritaba:
- dame dameeeeeeeeee, mas fuerte siiii, hasta el fondooooooo,
mmmmm, follame fuerte.
Yo no paraba de golpear su culito con mis manos como cabalgandola
y mi polla entraba y salía de su ano sin pararme. Casi
al mimso tiempo los dos llegamos al orgasmo y quedamos rendidos
sobre la cama.
Había sido la primera experiencia en el sexo anal y había
sido genial. Esa tarde no lo repetimos pero si seguimos follando
toda la tarde, lo hicimos de pie, delante del espejo la follé,
por detrás pero esta vez follando su coño. Luego
mientras yo me reponía ella se sentó en la cama,
abrió sus piernas y yo ahí le comí el coño
hasta provocarle otro orgasmo delicioso. No había terminado
de comer su coño cuando mi polla se puso erecta de nueva,
al verla me tumbé en la cama y mi mujer hizo el resto del
trabajo, primero se la llevó a la boca y luego a continuación
se subió encima de ella y la engullió con su vagina
hasta el fondo, ahí comenzó a moverse sobre ella
hasta que mi lechita salió de nuevo para regar toda su
vagina.
Llegamos a casa muy cansados pero al menos ya con nuestros deseos
saciados por esa tarde. Eso si, en la noche volvimos a hacer el
amor, esta vez, eso sí, sin tantos gritos ni gemidos.
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