| Era una tarde de otoño normal, pero algo me sucedía
a mi que ese día había despertado con ganas de tener
sexo. Salí a hacer las compras para la noche de halloween,
tenía que comprar dos disfraces, las golosinas y dos lámparas
para arreglar mi casa para esa noche.
Entré en una tienda para comprar las golosinas. Después
fui al departamento de eléctricos y vi algunas lámparas
muy bellas, de esas me compré dos, y ya para finalizar
fui al departamento de disfraces, me vi uno de vaquerita , para
salir con mis sobrinos a pedir halloween, después vi otro,
este me gustó mucho para la fiesta que tendría con
mis amigos ya entrada la noche.
Entré al vestidor pero la talla que tomé era algo
grande para mi así que tendría que poner de nuevo
mi ropa y salir a ver otra talla mas chica.
Por un momento pensé en salir rapidito pues como era temprano
no había mucha gente y los disfraces estaban cerca y cuando
puse un pie fuera pasó un señor y rápido
me regresé. Pasó por mi mente una de mis fantasías,
pero no. Me vestí y salí por una talla mas pequeña,
la medí y era perfecta para mi. Seguí viendo mas
tiendas y comí fuera , llegué a mi casa, subí
y saqué los disfraces, me encantó el disfraz de
gatuvela que sería el que llevaría por la noche;
de plástico negro, ajustado y sexy. Bajé a la cocina
para armar las lámparas y las coloqué en el jardín,
para finalizar me senté en la sala para ordenar las golosinas,
y mientras hacia esto encendí el televisor y entre los
canales vi un canal porno.
Estaba una chica cogiendo con un hombre muy bueno, de esos que
pocos hay, muy apetecible para tenerlo entre mis piernas. Me sentí
excitada y empecé a tocarme sobre mi pantalón, y
a sentir palpitar en mi clítoris cuando derrepente sonó
el timbre de la puerta. Venían a dejar a mis sobrinos,
rápido apagué la tv, y fui a abrir la puerta. Venían
mi hermano y sus dos hijos listos para salir a pedir dulces.
Subí a mi habitación y me arregle jeans ajustados,
una blusa un poco ajustada, sombrero y botas, y salimos. Tomé
a uno de ellos de la mano y el otro en mis brazos, caminamos por
varias casas y calles y casi por terminar llegamos a una casa
que se veía muy sola. Bajé a mi sobrino y sin darme
cuenta mi blusa se abrió dos botones. Tocamos a la puerta
y salió un chico, sin camisa, con su pecho y brazos muy
bien marcados, un abdomen perfecto y se dejaba ver que estaba
muy bien dotado. Vi como el bajó la vista y vio un poco
mis senos, que por mi descuido se dejaban ver. Cuando reaccioné
mis pupilas se dilataron aún mas.
Pasaron muchas cosas por mi mente en ese momento, hasta que escuché
las voces de mis sobrinos pidiendo halloween. El chico nos pidió
un momento, yo me quedé viendo esa espalda tan varonil
y fuerte , y sus nalgas muy bien formadas y por lo que podía
ver muy duras. Cuando regresó les dió a mis sobrinos
dulces y me dijo mirando mis ojos si yo quería un dulce.
En mis labios se formó una sonrisa y nos retiramos. Nunca
escuché que cerrara la puerta, supongo que se quedó
observando mis pantalones y mi forma de caminar tan provocativa.
Después de eso fui a dejar a mis sobrinos, de regreso pasé
por la casa de ese chico, pero no se veía movimiento. Llegué
a mi casa y subí a mi habitación, prendí
el televisor, tenia tantas ganas de masturbarme, ya llevaba meses
sin pareja, y aunque tenía a muchos chicos detrás
de mi, no me apetecía acostarme con ninguno de ellos.
Esta vez no había nada interesante en el canal porno, o
seria que después de ver a ese dios del olimpo todo me
parecía nada. Dejé llenandose la bañera para
una ducha relajante, me quité la ropa y me quedé
viendo al espejo completamente desnuda. Comencé a tocarme
mi cabello, mi cara, mis senos, mis manos se convirtieron en mi
amante, acaricié mis senos una y otra vez, bajé
por mi abdomen y llegué a mi pubis. Jugué con mis
vellos y mi clítoris. Despues llegué a mi vagina,
y comencé a mojarme, deseaba tanto a ese chico, y que me
metiera su verga hasta el fondo. Cuando el agua empezó
a caerse de la bañera, cerré la llave y me metí
a bañar.
Casi era la hora, fue rápido. Salí me sequé
mi cabellera, y me maquillé, me puse mi traje de gatuvela.
Me daba muy buena forma con el color negro en la parte de arriba,
dejé algo abierto, claro que esta vez con la intención
de que mis senos lucieran esplendorosos.
Cuando iba a por el camino volví a pasar por la casa del
chico, pero nada, todo estaba muy solo. Llegué a la fiesta,
era en casa de un amigo, saludé a mis amigos y muchos otros
que ni conocía. Me dirigí a la barra por una cerveza
y caminé por la sala y los pasillos. Varios chicos me veían
como queriéndome desnudar con la mirada, eso me ponía
mas excitada de lo que ya estaba desde la mañana. Y fue
en ese momento que sentí como una mano pasaba por mi cintura,
cuando volteé la mirada, me llevé la sorpresa mas
grande que podía tener. Era el chico de las nalgas duras.
Y seguía igual, sin camisa y con sus jeans, solo que esta
vez tenia antifaz.
Me invitó a bailar. Bailamos y a cada momento nuestros
cuerpos se juntaban, el me quitó mi mascara y me besó,
al mismo tiempo yo retiré su antifaz, sentí como
su verga me rozaba mi pubis, y con nuestras piernas entrelazadas
y con el ritmo de la música subíamos y bajábamos.
Me dijo al oído que fuéramos a un lugar mas tranquilo,
y fue cuando salimos al patio trasero de la casa.
Yo estaba al punto, todo el día había estado caliente,
asi que no perdí ni un minuto, lo abrazé y nos besamos
apasionadamente.
Nuestras manos fueron recorriendo los cuerpos, excitándonos,
comencé a acariciar su verga sobre su pantalones, mientras
el me besaba el cuello, y poco a poco fue bajando el zipper del
disfraz, y mis senos salieron, los tomo y los chupaba , mordisqueó
mis pezones. Pronto nuestros pechos estaban pegados, yo ya estaba
muy caliente, ya quería que me penetrara. Le bajé
los pantalones y calzoncillos, y vi su verga grande, fuerte y
dura. La acaricié y me bajé para besarla y jugar
con mi lengua, él lanzó un gemido, y la comencé
a mamar, y mientras con la otra mano acariciaba sus huevos. El
me paró y luego me bajó los pantalones y comenzó
a tocarme con sus dedos y metió uno y luego dos.
Comencé a mojarme, y fue cuando el me cargó y me
sentó sobre una mesa. Yo me recosté y sentí
como el comenzó a besar mi vagina, como recorría
con su lengua mi clítoris y bajaba y metía su lengua
muy dentro de mi vagina. Yo sentía como tocaba mis paredes
y como el saboreaba mis jugos, era excitante verlo como hacia
su tarea tan bien y su mirada me decía como le gustaba
y cada vez me daba mas y fue entonces cuando su verga súper
dura entro en mi. El me tomaba de las rodillas y se apalancaba
de ellas mientras yo veía como entraba y salía,
mis caderas se empezaron a convulsionar de placer, su verga entraba
hasta el fondo, yo cada vez me mojaba mas, y fue cuando mis caderas
se aceleraron por que yo estaba muy pero muy caliente y me vine.
Sentí como mi vagina se contraía para querer sacar
su leche, pero el se aguantó y salió y de nuevo
comenzó a besar mi vagina y a disfrutar aun más
mis jugos.
Yo seguía excitada y podía venirme muchísimas
mas veces. Él jugó con su verga en mi clítoris,
pasaba por el y bajaba a mi vagina pero sin penetrarla, como si
quisiera dármela y no, así estuvo y derrepente la
envestida con movimientos suaves, la sacaba tan rico, y me la
metía muy sabroso, fue muy excitante como se movía
esta vez como con ligeros círculos, eso me puso a 100 y
volvía a sentir como mi vagina tenia de nuevo esas contracciones
y mi cadera a convulsionar. Me vine de nuevo y él también,
esta vez me dio su leche fuera de mi, mojando mi vagina por fuera,
mmmmm estaba muy calentita, y comenzó a limpiarme pero
con su lengua, y a comerse su semen, eso fue lo mejor, el verlo
así tan dispuesto, esa noche cogimos otras 3 veces y en
cada una yo me venia 2 o 3 veces.
Después de eso nos seguimos viendo ocasionalmente, pero
en su casa o en la mía, y yo feliz con su verga.
Más
Relatos de sexo, Fotos, Videos y Mujeres en vivo AQUÍ
volver
| envíanos
tu relato | recomiéndanos |