| En este relato os voy a contar
como transcurrió el día de mi boda. La verdad fue
un día largo y cansado, pero ya la noche se acercaba y
el momento de descansar estaba ya cercano.
Me apetecía como nunca quedarme a solas con la que era
ya mi esposa y hacerle el amor como matrimonio por primera vez.
Durante la cena de la boda ya nuestras miradas complices nos decían
que los dos teníamos ganas de tener sexo. Mientras nos
tomabamos la penúltimo copa de cava la miraba con ojos
de deseo, observa el generoso escote que se había abierto
para mi lejos de las miradas de los invitados. Sentados en la
mesa Catherine metio su mano por debajo hasta empezar a acariciar
mi paquete. No tardó mi pene en sentir su mano acariciándolo
y mis huevos en ser manoseados por sus manos. Yo intenté
buscar su coño pero entre su vestido estaba dificil el
hacerlo, nada mas ella se inclinó un poco y vi sus pechos
que me pusieron mas cachondo aún. Sus pezones son algo
que me vuelven loco y le susurré al oido "Catherine
deseo comer esos pezones ahora mismo porque tengo mucha hambre"...
ella se acercó y me respondió "y yo quiero
comerte esa polla que se está poniendo tan dura".
Eso me puso muy cachondo, tanto que vinieron en ese momento a
saludarme y ni me levanté porque me hubiera delatado mi
pene erecto. Al quedarnos solos ella me sonrió y miró
el bulto de mi pantalón, yo desabroché la cremallera
y saqué mi pene un instante, instante que ella aprovechó
para tomarlo con su mano y acariciarlo.
Poco después los dos nos despedimos de todos los invitados
y nos dirigimos a la habitación del hotel donde estábamos
celebrando la boda.
La cogí en brazos y cruzamos la puerta, mi erección
aún casi no había bajo y ella me comentó
que estaba húmeda y muy caliente.
La posé en el suelo y con las persianas cerradas encendimos
una luz muy suave. El aspecto de la habitación era muy
romántico. La llevé a la pared y allí apoyó
las palmas de sus manos en la pared, su cara contra la pared y
le abrí un poco las piernas. Me puse detrás de ella,
y tomé con mis manos sus pechos, ahora si podía
acariciarlos y hacerlos míos con total libertad, apasionadamente
los acariciaba. Fui quitándole el vestido poco a poco hasta
que se quedó nada mas con una elegante y sexy lencería
que me puso muy caliente.
Así siguió apoyada en la pared, yo le abrí
mas las piernas, me puse de rodillas sobre la alfombra y con mis
manos empezé a bajarle muy lenta y suavemente sus braguitas.
Nada mas bajarlas un poco a la altura de mi cara y frente a mis
ojos pude ver su culito y su coño mojadito.
Acerqué mi cara a el, su olor y el saber que estaba caliente
me excitaba mucho. Saqué la puntita de mi lengua y la acerqué
asi por detrás a su coño. Lo toqué suavemete
y lo lamí. Luego fui besando sus piernas, por detrás
de su rodilla, sus muslos, sus pompas, con mi lengua iba lamiendo
toda su piel. Me acerqué a su ano y lo besé, pasé
mi lengua sobre el y luego de repente me acerqué a su coño
y comencé a darle lengüetazos, uno tras otro, mientras
ella movía ligeramente sus piernas, pero sus manos seguían
sobre la pared, eso si, gemía ya de placer, Mi polla estaba
muy dura y ya quería salir esos primeros jugos.
Saqué lo mas que pude mi lengua y la fui metiendo dentro
de su coño y luego la giraba para que la sintiera dentro,
moviéndola y chupandole esos jugos tan ricos que mojaban
su coño. Tan cachondo me puse que no pude mas, Me levanté
y sujeté de los brazos, ahora mis brazos estaban sobre
los suyos, apoyados sobre la pared acerqué mi pene a ella
y la penetré fuerte y hasta el fondo, así de golpe,
la dejé dentro unos segundos y la retiré de nuevo
hasta casi sacarla y de nuevo empujé hasta el fondo.
Le gustó tanto que empezó a mover su culito hacia
mi para que le diera mas rápido y más fuerte hasta
el fondo de su coño.
Y así empezé a golpear mis huevos contra sus pompas,
una y otra vez le daba y la follaba con todas mis fuerzas. Nuestros
gemidos eran cada vez mas fuertes y más intensos.
Casi al mismo tiempo sentí como mi leche estaba ya saliendo
mientras ella daba los ultimos gemidos antes de llegar también
al orgasmo.
Ahora si caí sobre la alfombra, mi polla dura y caliente
seguía en pie, así que ella la tomo con sus manos
y siguió frotándola y haciendome una rica paja,
pero sin dejarme llegar. Acercó su boca a ella, sacó
su lengua y lamió los jugos que estaban ya saliendo, preludio
de que ya en nada me corría otra vez. Metió mi polla
en su boca y con su lengua me la lamía toda, su boca la
engullía una y otra vez hasta el fondo, lamía y
mordisqueaba mis huevos, eso me volvió loco de placer y
casi a punto de salir mi leche sacó su sostén que
aún llevaba puesto y dejó mi leche mojara sus espléndidos
y grandes pechos.
Tanto me gustó verle sus pechos asi mojados por su leche
que mi polla seguía sin bajarse, ella se puso encima y
comenzó a cabalgarme una y otra vez, yo veía sus
pechos como se movían, como rebotaban una y otra vez sin
parar y mis manos los manoseaban, mi boca chupaba esos pezones
tan ricos y los mordisqueaba ligeramente. Ya mi polla llegaba
una y otra vez hasta el fondo, sentía un placer increíble
y quería correrme dentro de ella para sentir que mi leche
le mojaba todo su coño y sus jugos escurrían por
mi polla. Después de un rato montándome y acariciando
sus pechos y mi polla entrando y saliendo de su chocho calentito
nos corrimos los dos y caímos rendidos sobre la alfombra.
Esa noche fue larga, y a pesar del cansancio dormimos muy poco
pues pasamos toda la noche follando sin parar, una tras otra vez.
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