| Habían pasado ya 6 días de mi
período vacacional sentía como que había
perdido el tiempo durante esos días sin hacer nada fuera
de lo normal.
Los primeros días los había pasado con mi amigo
Fernando, estuve en su casa unos días.
Por casualidad me adentró en el mundillo de internet. Yo
a mis 33 años no había visto jamás una página
web ni sabía como mandar uno de esos emails que tanto escuchaba
a todo el mundo.
La verdad que supongo como casi todos en cuanto me enseñó
lo fundamental lo único que hacía era ver páginas
de pornografía, fotos de mujeres desnudas y asi irme poniendo
cachondo con tanto despelote.
La verdad es que era algo mejor que comprar las revistas que salían
caras y pronto te aburrías de las fotos, en Internet podía
acceder a cientos de miles a cada momento.
Fue una pena que mi amigo se fue de vacaciones tambien y yo sin
ordenador ni nada no podia disfrutar mas de eso.
Un día pasé por delante de un ciber, esa palabra
si me sonaba. Decidí entrar, me senté en un ordenador
un poco apartado, pues ya sabía a lo que iba. Miraba a
cada momento que nadie me viese. Entré en muchas páginas
de sexo, mujeres con grandes pechos, maduras, jovencitas, lesbianas,
trios, cada vez me iba poniendo mas cachondo y notaba como mi
paquete iba creciendo poco a poco, hasta tal punto que con el
codo rozaba mi pene para excitarme mas aún.
Sentía el cosquilleo en mis huevos y unas ganas enormes
de masturbarme según iba viendo aquellos coños deseosos
y esos pechos pidiendo a gritos que se los coma alguien.
Ahh, pero en eso andaba yo cuando no se que le pasó al
ordenador y no era capaz de que fuese bien. Decidí reclamar
al dependiente del ciber. No me había fijado al entrar
pero si al levantar la mano vi acercarse a una mujer de unos 30
años, con un cuerpo esbelto, vestía unos pantalones
ajustados que marcaban su figura, llevaba una blusa con dos botones
desabrochados y dejaba entrever unos grandes pechos.
Al acercarse le comenté que me pasaba, se acercó
casi tocandome, pude oler su perfume y se bajó un poco
para coger el ratón, momento en el que bajó su vista
a mi entrepierna y vio como me abultaba mi paquete. No pude evitar
dirigir una mirada a sus pechos y luego nos miramos a los ojos.
Ahi quedó la cosa. Al irse me di la vuelta y vi como se
iba, vi como movía sus piernas, su pantalón ajustado
marcaba su trasero. Al llegar a su sitio me lanzó una mirada.
A los pocos minutos me fui, pagué y salí aún
caliente de lo que había visto. Al llegar a casa no pude
evitar masturbarme pensando en el cuerpo de aquella mujer.
Al día siguiente volví de nuevo, esta vez ya era
tarde, casi las 12 de la noche. Ahora si al entrar la vi, esta
vez llevaba una minifalda bastante corta y un jersey ajustado
marcando sus pechos.
Repetí la acción del día anterior, estuve
viendo varias paginas porno, corridas faciales, penetraciones,
mamadas, estaba ya con mi miembro superduro entre mis piernas
y deseando que esa dependienta me lo chupara y meterselo primero
en su boca y luego al fondo de su vagina.
Sin darme cuenta pasó casi una hora y estaba yo solo, ella
bajó un poco las persianas del local como cerrandola ya.
Se acercó a mi y me sorprendió viendo una página
de mamadas. Miró mi bulto y ni corta ni perezosa acercó
y posó su mano sobre mi paquete para pronto comenzar a
sobarlo. Yo estaba sorprendido pero me gustaba, era lo que deseaba,
no tardé en reaccionar.
Con mi mano acaricié su rodilla y fui subiendo mi mano
sobre sus piernas, mientras las acariciaba y subia entre sus piernas,
por debajo ya de su falda llegué hasta su tanguita, introduje
mi mano sobre el para poder acariciar mejor su vagina y llegar
hasta alcanzar su clitoris y poder tocarlo con mis dedos. No tardó
en humedercese aquello mientras ella desabrochaba mis pantalones
y sacaba mi pene ya totalmente erecto.
Pronto su lengua comenzó a recorrer mis bolas rasuradas,
esos lametones me colocaron el la luna, y mientras mi mano se
agitaba mas en su coño hasta hacer que se mojase mas y
mas. Ella no tardó en abrir su boca y engullir mi polla
hasta el fondo de su garganta, y comenzó a chuparmela una
y otra vez sacando su boca y volviendo de nuevo.
Casi consiguió que me corriera en ese mismo instante pero
se detuvo antes de que pasara y se apartando el monitor de un
ordenador se sentó sobre la mesa, abrió las piernas
y se subió la minifalda, yo en la silla incliné
mi cabeza hacia ella y comencé a lamer su coño ya
humedo y mojado. Con la punta de mi lengua comencé a recorrer
todo su coño y alcancé su clitoris para rozarlo
y juguetear con el. Ella gemía y estaba muy caliente, yo
tambien.
Mi pene estaba superduro y era el momento de que penetrase ya
su mojada vagina, ella estaba tan excitada que me pedía
mas y mas. Le indiqué que se bajara ya y se puso sobre
mis piernas, con cuidado introduje mi pene dentro de su coño
y comenzó a cabalgar sobre mi con cada vez mas fuerza.
Le quité el jersey y vi en todo su esplendor sus pechos,
comenzé a acariciarselos, sus pezones estaban muy duros
y me gustaba mordisquearselos, no dejaba de hacerlo mientras ella
subia y bajaba sobre mi pene, metiendoselo hasta el fondo de su
coño.
La agarré de sus piernas para sujertarla mejor mientras
la penetraba cada vez con mas fuerza. Ella mientras tanto se acariciaba
sus senos sin parar hasta que casi al mismo tiempo explotamos
los dos juntos. Mi semen la mojó toda por dentro y sus
jugos recorrían mis piernas, fue un grito y gemidos de
placer inmenso, durante unos segundos nos quedamos asi, nuestros
cuerpos calientes unos sobre el otro, y mi pene dentro de su vagina
que poco a poco volvía a su estado.
Despues nos levantamos y nos fuimos vistiendo, yo no dejaba de
observar su hermoso cuerpo, mi pene al verla desnuda quiso volver
a ponerse duro, pero ya me vestí y me despedí de
ella con un hasta luego. Volví días después.
Continuará...
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