| Había llegado un dia de calor, lo primero
que hice fue darme una ducha de agua fria para espabilarme un
poco. Después de la ducha fui al salón. Allí
estaba mi novia hablando con sus padres, planeaban irnos a comer
al día siguiente a la sierra que había a apenas
5 kilómetros de allí.
No me pareció mala idea aunque yo pretendía estar
más tiempo libre a solas con Lucia, mi novia, con la que
por trabajo a penas podia estar durante la semana.
Después de comer ese mismo dia y tener ya cerrado el asunto
del día siguiente Lucia y yo nos fuimos a dar un paseo
en el coche por la zona. Yo no conocía ese lugar pues se
habían cambiado de domicilio hacía poco y no tuve
oportunidad de recorrer la zona. En el transcurso del paseo en
coche, Lucía iba conduciendo y yo observando el paisaje
que cubría el pueblo. La verdad es que mi mirada se dirigía
mas a Lucia que a los exteriores del vehículo. No pude
evitar cada rato mirarla, sus ojos, su mirada y su tierna sonrisa
me cautivan cada vez que la veo. Mis ojos recorrían deseosos
cada centímetro de su cuerpo, me detenía por instantes
en las formas de sus pechos, grandes y hermosos, y sus piernas,
las que deseaba ya acariciar y recorrer suavemente con mis manos.
Sus miradas de vez en cuando hacia a mi iban llenas de complicidad
y eso hacia que la deseara mas y mas.
En una parada que hicimos para tomar unos refrescos que habiamos
comprado anteriormente comenzamos a besarnos, mis labios se morían
por los suyos, recorrí su cuello lamiendolo con mi lengua,
chupando y succionando sus orejas, eso le gustaba y a mi me gustaba
que se fuera excitando, mis manos comenzaron a recorrer sus piernas
y empezé a tocarla por encima de su pantalón, fui
subiendo poco a poco hasta acariciarla y tocarla ahí donde
ella le gusta, quise desabrochar su pantalón pero se resistió
por miedo a ser vistos. Ella comenzó también a tocarme,
mi polla estaba ya muy dura y había crecido al punto máximo
y deseaba salir de esa jaula que la encerraba. Abri la cremallera
y saqué mi pene, duro y erguido, elevado hacia ella que
lo miró y empezó a tocarlo y luego tímidamente
a besarlo hasta que se lo metió en la boca y empezó
a chuparlo. Yo mientras tanto acariciaba su coño y manoseaba
sus grandes pechos.
Estaba tan excitado que quise correrme y ella misma terminó
haciendome una paja que provocó que saliera el semen con
fuerza. Pasaban coches y gente cerca continuamente por lo que
no pudimos hacer nada y ya teníamos que regresar a casa
donde nos esperaban.
Los padres de Lucía la controlaban mucho y siempre al llegar
querían saber donde habíamos estado. Cenamos y ese
dia ya cada uno a su cama a dormir para por la mañana salir
a la sierra a pasar allí el dia.
Por la mañana arreglamos la comida, buscamos la comida
y nos fuimos. Al llegar a la sierra pude ver un paisaje precioso,
unas montañas grandiosas rodeaban toda la zona llena de
arboles y caminos para pasear.
La comida estuvo rica y deliciosa, al terminar Lucia y yo dijimos
a sus padres que nos ibamos a dar un paseo por la montaña
que había allí al ladito. Empezamos a subir, cada
curva que dabamos del camino haciamos una parada para besarnos,
para abrazarla fuerte y sentir sus pechos en mi pecho, para dejar
caer mis brazos hasta rodear su cintura y luego acariciar su trasero.
Entre tanto beso y las miradas que nos lanzabamos un deseo de
algo mas nos invadió. Buscamos alejarnos un poquito del
camino, encontramos cerca un sitio con hierba, mas llano y sin
tantas piedras como en otras zonas. Ahi nos sentamos y comenzamos
a besarnos apasionadamente, mis besos se extendieron a su cuello,
de arriba a abajo fui besandola sin detenerme, su ropa me molestaba
pues deseaba probar sus pechos, acariciaba sus pechos y sentía
como sus pezones estaban duros, pero por la situación en
que estabamos mejor no desnudarnos. Metí mis manos por
debajo de su ropa para acariciar la piel de sus pechos, para recorrer
mas y mas su cuerpo. Ella me acariciaba mi paquete que estaba
ya deseo de ella. Llegué a tal excitación que bajé
mis pantalones y dejé a la vista mi polla dura y erecta
lista para penetrarla, en ese momento se escuchaban pasos cerca,
el morbo era mayor aún, ella se quitó su pantalón
y bajó sus bragas, mmm el ver su coño peludito puso
mi pene mas duro aún, abrió ligeramente sus piernas
y yo fui acercando mi polla a su coño, mm noté como
estaba ya húmeda, deliciosamente húmeda y deseando
que mi pene la humedeciera aún mas.
Coloqué la puntita de mi pene en su coño y lo introduje
lentamente dentro de ella hasta que llegó al fondo. Ahí
comenzé a moverme a impulsos para que mi pene entrara y
saliera de su coño cada vez con mas fuerza. Mis huevos
la rozaban y sus piernas se abrían queriendo que las embestidas
fueran aún mayores.
De repente escuchamos unas voces que nos llamaban, nos miramos
el uno al otro e inmediatamente aceleramos aún mas el ritmo,
sus jugos mojaban mi pene y nuestras lenguas se enroscaban en
besos de saliva, mis manos tocaban y acariciaban sus pechos mientras
la penetraba cada vez mas fuerte hasta el fondo, entre las voces
de sus padres llamandonos terminamos los dos al mismo tiempo,
exhaustos y yo con alguna herida en mis rodillas de las piedras
escondidas entre la hierba.
Rapidamente nos subimos los pantalones y retomamos el camino principal,
bajamos rapido y a medio camino allí cerquita ya nos encontramos
con sus padres, estabamos colorados los dos, de ir corriendo le
dijimos nosotros.
Este fue el primer encuentro en esos dias de vacaciones que pasé
con mi novia y sus padres. Luego hubo mas que estaremos encantados
de contaros mi novia y yo.
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