| Cansado del trabajo de toda la semana llegué
a la estación de autobus sobre las 7 de la tarde. Antes
me había duchado y afeitado puesto uno de mis trajes oscuros.
Mientras esperaba la hora de la salida ojeaba un periodico, una
de esas partes que no solía mirar era la de contactos,
pero sin querer abrí una de esas hojas y vi varios anuncios:
"Jovencita veinteañera te hará disfrutar con
sus enormes pechos y su boquita insaciable". Latina pechugona
te dará todo lo que necesites y si te parece poco mi amiga
echará una mano..."... Todo esto hizo que me fuese
poniendo cachondo mientras veía pasar gente a mi alredor.
Yo en ese momento ya solo miraba pasar a esas jovencitas exuberantes
con ese cuerpo aún sin explorar.
Así pasé los minutos previos hasta la llamada para
la salida del autobús.
Eran las 7 y media y decidí ir para la parte de atrás,
el viaje iba ser de unas 9 horas y prefería ir en la parte
de atrás. Apenas 15 personas en todo el autobús
permitía ir sentado de una forma más cómoda.
Detrás de mi no se sentó ya nadie y delante solo
divisaba algunas cabezas, las mas cercanas parecían las
de dos mujeres.
Mirando el paisaje y escuchando la música de la radio transcurrieron
las siguientes 2 horas del viaje hasta que el conductor hizo una
primera parada para tomar el aire y beber y comer algo.
Era el típico bar-restaurante de carretera. Cada uno iba
un poco por su lado pero no pude evitar fijarme en una mujer y
la que parecía ser su hija. En esta última me fijé
mas que la madre. Tendría unos 20 años aproximadamente,
pelo largo, cara fina, algo de maquillaje, unas piernas largas
vestidas por unos ajustados pantalones vaqueros que marcaban su
figura y dejaba entrever un hermoso culito que al admirarlo provocó
en mi que mi pene se pusiera duro. En eso que se levantaron todos
y al salir por la estrecha puerta del bar me quedé mirandola
y ella pasó tan cerca que rozó su culo con mi bulto
que en ese momento desearía poder penetrarla.
Al entrar en el autobús ella estaba ya sentada, su madre
al otro lado del pasillo supongo que para disponerse a dormir
más cómodas las dos. Yo le lancé una mirada
intensa y ella dejó caer su mirada a mi paquete. Sin duda
había notado el roce producido hacía unos instantes.
Eran cerca de las diez y hacía frio, con lo que saqué
de mi mochila una manta para abrigarme bien. Seguía la
sonando la música y transcurrida una hora parecía
que todo el mundo ya dormía, menos yo, y ella.
No podía dejar de pensar en ese hermoso culito y la excitación
que llegué a sentir provocó que me empezase a tocar,
y por debajo de la manta saqué mi pene y comencé
a masturbarme, en eso estaba cuando me sorprendió ver que
ella se levantaba y se acercaba a mi.
- ¿Puedo sentarme aqui? -me dijo ella-
- Sí claro, sientese.
No dijo nada mas, ni yo tampoco, solo notó como algo emergía
bajo la manta, y acercadonse a mi metió su mano bajo la
manta hasta alcanzar mi pene. En ese momento mi polla se puso
dura del todo, y ella comenzó a sobarla y menearmela sin
parar haciendome una paja maravillosa.
No había ni un ruido en el autobús salvo la música
de fondo. Escondidos detrás de los asientos ella metió
su cabeza debajo de la manta y primeramente recorrió mi
pene con su lengua, lentamente, para luego engullirla con su boca
hasta el fondo, así fue absorviendo el semen que había
emanado anteriormente. Estuvo un rato saboreando mi pene mientras
mis manos bajo su jersey acariciaba sus deliciosos pechos, eran
un encanto de pechos, aún sin explorar por muchas manos
seguramente, disfruté acariciandoselos mientras miraba
como ella se iba excitando también cada vez mas y mas.
Su mirada la delataba, se veía en sus ojos que quería
mas, fue así que deslizé una de mis manos por debajo
de la cintura de su pantalón hasta notar el pelo que cubría
su vagina. Al acariciar sus labios vaginales con mis dedos ella
gimió y se retorció hacia atrás. Yo le desabroché
un poco su pantalón para que me fuera mas sencillo y seguí
con mis dedos acariciandola y jugueteando con su clítoris.
Noté como estaba ya muy mojada, tanto que podría
provocarle un orgasmo con tan solo mis dedos. Me bajé un
poco mi pantalón y le indiqué que se pusiera sobre
mí, así, de enfrente mía y con sus pechos
a la altura de mi boca introduje mi pene dentro de ella, entró
suavemente y hasta el fondo, el peso de su cuerpo sobre mi facilitó
todo.
Pronto comenzó a cabalgar sobre mi polla mientras yo lamía
sus pechos y mordisqueaba sus pezones. El ritmo de las penetraciones
aumentaba cada vez mas, las embestidas eran mas y mas rápidas,
sus jugos comenzaban a recorrer sus piernas y su cara era de total
excitación.. yo mientras ya estaba a punto de soltar toda
mi leche dentro de su coño. Casi estaba a punto cuando
sacó mi pene de su vagina y dejó que me corriese
en su boca, solté un gran chorro de leche que ella saboreó
unos instantes.
Fue algo maravilloso y después de unos minutos los dos
tapados por la manta comenzamos a tocarnos nuevamente hasta provocarnos
un nuevo orgasmo el uno al otro. Me encantaba como agarraba mi
polla y jugaba con ella, yo mientras tanto no dejaba de recorrer
su coño con mis dedos haciendola gemir y consiguiendo que
estuviera muy mojada, hasta meterle dos y tres dedos para que
sintiese mas placer. Al terminar nos subimos los pantalones y
ella se volvió a su asiento. Unas horas después
comenzó a amanecer y ya pronto llegamos a nuestros destinos.
Ni uno ni otro nos dijimos una palabra, cada uno por su camino.
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