| Las 7 y media de la mañana y de nuevo
estaba sonando el despertador como todos los días. Me levanté
y fui directa a la ducha. El agua caliente sobre mi piel me relajaba
y estuve allí durante un buen rato. Desayuné rapidamente
y me dirijí camino de la universidad. Era un martes, la
mañana se presentaba bien ya que las clases eran entretenidas
y divertidas. A pesar de las fechas, finales de abril el sol ya
lucía en lo alto del cielo y no hacía frío
por lo que decidí ir en falda a las clases. No me gusta
presumir pero tengo unas bonitas piernas y en general un cuerpo
bien formado.
Al llegar a la universidad saludé a mi amiga Elena que
me estaba esperando. Hablamos sobre algunas cosas; el día
anterior, las clases, los próximo examenes, y tambien de
los chicos. Yo estaba en ese momento sin pareja desde hacía
ya 3 meses. Mis deseos sexuales durante ese tiempo los dedicaba
a masturbarme yo sola en casa, para lo cual había decidido
comprar un consolador el cual utilizaba frecuentemente para darme
mayor placer.
Elena me comentó que ese día la segunda clase nos
la daría un nuevo profesor ya que Mario, el que acostumbraba
a hacerlo, estaba de baja laboral. Según se decía
el nuevo profesor era bastante joven y muy guapo. Desde ese momento
tuve una sensación dentro de mi cuerpo como que se me metió
en la cabeza como una fantasía a pesar de no conocerlo.
Al llegar el momento de comenzar entró en clase y se presentó
ante nosotros, nos dijo que su nombre era Fernando, aparentaba
unos 32 años, alto y un cuerpo atlético, de cara
no era precisamente mi tipo.
Comenzó a dar la clase, de pie primeramente y luego se
apoyó en una esquina de la mesa con las piernas cruzadas.
No pude evitar fijarme en su entrepierna y observar como un bulto
sobresalía entre sus piernas, marcaba un gran paquete que
provocaba que mi mirada se desviara allí durante gran parte
de la clase.
El imaginarme poder sentir aquello y poder acariciarlo provocaba
en mi un pequeño estado de excitación. Tanto fue
así que abrí mis piernas ligeramente, deseaba en
ese momento poder rozar mi vagina con cualquier cosa, mis labios
vaginales pedían a gritos que alguien los acariciara, quisiera
cerrar los ojos y que Fernando me tomara para meter su mano entre
mis piernas y llegar al punto de placer que yo reclamaba. En un
momento introduje rapidamente mi mano debajo de la falda hasta
alcanzar mi tanga, lo retiré un poquito para poder con
mis dedos tocar mi vagina y acariciarla. Solo el echo de ver su
paquete había provocado que mi coño estuviese ya
húmedo. Deseaba en ese momento poder desnudarlo allí
mismo y sacar a la luz lo que debía ser una enorme polla
la cual introduciría ne mi boca para saborearla de principio
a fin, comiendosela y mamandola hasta sus huevos. En ese momento
de mi fantasía mis pezones se habían puesto duros,
el roce con mi sujetador hacía excitarme mas y mis piernas
se movían en busca de algo que no podía encontrar
en ese momento.
Casi sin darme cuenta finalizó la clase y yo me sentía
húmeda y con ganas de mojarme aún mas, de sentir
las manos de un hombre sobre mi piel que me hiciese sentir mujer
en ese instante.
Salí al pasillo, no tenía clase la siguiente hora.
Sin pensarlo mucho me dispuse a ir al baño para terminar
allí, yo sola, mi fantasí, nunca lo había
echo así, normalmente me masturbo siempre en casa pero
eran tantas las ganas que ni dudé.
Llegando al baño me paró de repente una voz que
me preguntaba algo, giré mi cabeza y allí estaba
el, era Fernando. Me preguntaba por el baño, yo le comenté
que también iba hacia allí así que le dije
que viniera conmigo. En los apenas 15 metros que nos separaban
del destino me preguntó si no tenía clase y le dije
que no. Al llegar a las puertas de los baños ya no dije
nada y el entró en la de los chicos. Me quedé fuera
como medio minuto y luego, algo pasó por mi cabeza y me
dejé llevar, abrí un poco la puerta del baño
de los chicos, solo estaba el, entré y me acerqué
a el que ya se lavaba las manos. En principio se sorprendió
un poco, y luego sin mediar palabra acerqué mi mano a su
paquete, la posé sobre su pantalón y noté
como aumentaba repentinamente de tamaño. Una sensación
increíble recorrió mi cuerpo en ese mismo momento.
Desabroché su pantalón y metí mi mano en
su calzoncillo, se la acaricié hasta que iba poniendose
cada vez mas dura y aumentando su tamaño. Se arrimó
a una pared y comencé a lamer su pene con mi lengua para
a continuación introducirlo en mi boca, mi lengua jugaba
con la punta de su polla y mis manos acariciban sus huevos llenos
de leche para mi.
No tardamos en buscar una nueva posición, pero dificil
asi que nos metimos en un compartimento del baño, cerramos
la puerta, bajamos la tapa del water y ahí se sentó
el, con su pene bien erecto. Yo de pie mientras el introdujo su
mano entre mis piernas, me bajó mi tanga y comenzo a tocarme,
el sentir sus dedos sobre mis labios vaginales me provocó
mucha excitación, abrí mas mis piernas para que
pudiera introducir mas sus dedos y jugar asi con mi clítoris.
Yo misma me quité mi blusa y el comenzó a mordisquear
en mis pezones y a lamerme mis tetas, los pezones estaban muy
duros y mi coño ardía ya por sentir dentro su enorme
polla.
Me coloqué sobre el, nos acomodamos bien e introdujo su
pene dentro de mi, la colocó con suavidad y luego yo fui
bajando lentamente para sentir como entraba toda hasta el fondo.
Al sentirla ya en el fondo comencé a moverme despacio,
mientras el con sus manos manoseaba mis pechos. Comencé
a subir y bajar sobre aquella enorme polla que me hacía
lanzar pequeños gemidos, con temor de que alguien entrase
en ese momento.
No tardé mucho en comenzar a cabalgar sobre el cada vez
con mas rapidez, el bajó sus manos y las puso sobre mis
nalgas para acompasar bien los movimientos y que su pene entrase
totalmente hasta el fondo de mi vagina. Ya sentía mis jugos
y lo húmeda que estaba, su pene entrando y saliendo de
mi cada vez con mas fuerza.
Al sentir que estabamos los dos a punto ya para el orgasmo total
el sacó su polla de dentro de mi, no teníamos protección,
asi que buscamos la forma de corrernos juntos. Yo tomé
su polla con mi mano y comencé a agitarla mientras el con
su mano introducía mis dedos en mi vagina que ya estaba
mas que mojada. No tardé ni un minuto en ver salir su leche
de su pene, eso provocó que mi excitación fuese
mayor y que me viniese inmediatamente mientras sus dedos entraban
y salían de dentro de mi. Nunca había probado el
semen pero el verlo salir y la excitación que tenía
hizo que mi boca quisiese comerse aquella rica polla por lo que
me la chupé toda de arriba a abajo. El seguía sentado
y me mandó ponerme de pie, mis labios vaginales quedaron
a la altura de su boca y con su lengua comenzó a lamerme,
sus dedos abrieron mis labios y su lengua comenzó a recorrerme
buscando el clítoris... mmmm, sentí tanta excitación
de nuevo que me provocó otro orgasmo.
Sin darnos cuenta había pasado ya media hora y nos vestimos
de nuevo y salimos al pasillo, cada uno por su lado.
En esa semana solo le tocaba darme una clase mas y ese dia no
pude ir. A la semana siguiente ya estaba de vuelta el antiguo
profesor, por lo que jamás volví a verlo, pero aún
cuando pienso en aquel momento me excito mucho.
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